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La marquesa de Merteuil, una superviviente en la sociedad francesa del siglo XVIII
La manipuladora protagonista de Las amistades peligrosas representa el libertinaje de una mujer autodidacta sin escrúpulos.
Por Alicia Cuevas Publicado en Literatura 2 Comentarios 5 min lectura
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La novela epistolar escrita por Pierre Choderlos de Laclos en 1782, Las amistades peligrosas, tiene como una de sus protagonistas a la marquesa de Merteuil, una mujer autodidacta hecha a sí misma y que esconde una doble vida.

La marquesa de Merteuil finge ser una viuda de reputación intachable de cara a la sociedad francesa, pero realmente es una mujer manipuladora que vive el libertinaje y disfruta urdiendo perversos planes que comparte con su examante y amigo, el vizconde de Valmont. Son dos iguales, dos personas que utilizan su sensualidad para atraer y despedazar a quien ingenuamente se atreva a ser su amante. Pero Valmont parte con la desventaja de seguir encaprichado con la marquesa, que le despidió como amante, y pretende volver a sus brazos a través de la conquista de una mujer puritana, la presidenta de Tourvel.

«Sus órdenes son encantadoras; su manera de darlas es más amable aún; sería capaz de hacer que se amara el despotismo. Como sabe, no es la primera vez que lamento haber dejado de ser su esclavo […].»

Vizconde de Valmont

«En cuanto haya poseído a su bella devota y pueda aportarme una prueba, venga a mí y seré suya.»

Marquesa de Merteuil

A través de las 175 cartas que componen el libro, se desarrollan estratagemas, mentiras y tramas orquestadas por los dos libertinos, que demuestran gran paciencia y tesón para llevar a cabo sus planes. ¿Por qué hacen todo esto? Por placer y venganza, por supuesto. Y además, en el caso de la marquesa, por demostrar su superioridad intelectual sobre el resto de las mujeres y, también, de los hombres.

«Más yo, ¿qué tengo que ver con esas mujeres sin seso? ¿Cuándo me ha visto apartarme de las normas que me he prescrito o faltar a mis principios? Digo mis principios y lo digo deliberadamente: pues me han sido dados al azar como a las demás mujeres, ni los he aceptado sin examen, ni los he seguido por costumbre; son el fruto de mis profundas reflexiones; los he inventado yo, y puedo decir que son mi propia obra.»

Marquesa de Merteuil

¿Es la marquesa de Merteuil una mujer malvada? No lo creo. Es, más bien, una maquiavélica superviviente: inteligente, paciente y muy precavida, conserva su impecable fachada y a la vez mantiene una vida privada lujuriosa e indecente. También es vanidosa y vengativa, un personaje que quiere dominar a los demás y, especialmente, a Valmont, que representa lo que ella querría poder hacer libremente y no puede, por ser mujer. Para él, la conquista de la marquesa es un reto personal, un trofeo codiciado para satisfacer su ego.

El poder de la marquesa reside en llegar a conocer los secretos de los demás. Por ello se considera una nueva Dalila y utiliza la seducción para engañar a sus víctimas. A través de artimañas e intrigas, consigue no solo que los hombres se conviertan en sus amantes, sino que además mantengan la discreción, porque de ello depende la reputación de una mujer en la hipócrita sociedad francesa del siglo XVIII: es cuestión de vida o muerte. Un desliz puede acabar con la vida de una mujer intachable, y aunque la marquesa desprecia la moral y la inocencia, es consciente de que tiene que mantener las apariencias para sobrevivir entre la decadente aristocracia.

«Estudié nuestras costumbres en las novelas; nuestras ideas con los filósofos; busqué incluso lo que los moralistas más severos exigían de nosotras, y me aseguré así de lo que podíamos hacer, de lo que debíamos pensar y de lo que habíamos de aparentar. Una vez concretados estos tres objetivos, solo el último presentaba algunas dificultades en su ejecución; esperé vencerlas y medité los medios para ello.»

Marquesa de Merteuil

La marquesa de Merteuil representa un personaje femenino poderoso, muy inteligente y consciente de sus posibilidades como mujer. En la carta número 81, dirigida a Valmont, se analiza a sí misma y le cuenta al vizconde la historia de su vida, cómo se ha autoeducado, cómo ha sobrevivido y cómo ha adquirido la habilidad de engañar a los demás a través de la observación. Es en realidad la declaración de un feminismo individualista, la ambición de una mujer que ansía su liberación, no la del resto de las mujeres. Esta misiva supone un punto de inflexión en su relación con Valmont y el desarrollo de la trama hacia el desenlace final.

Las amistades peligrosas representa una lucha de poder entre los dos personajes principales, dos falsos amigos unidos por intrigas para conquistar a sus víctimas y obtener venganza y orgullo. La relación de amor-odio entre los dos también representa una encarnizada lucha de sexos, una rivalidad que les lleva al límite. ¿Quién gana? Depende. Quizá es preferible morir a sufrir la más catastrófica humillación.

¿Por qué la recomendamos?

Porque es una obra maestra y un retrato veraz de la aristocracia francesa del siglo XVIII. 240 años después de su publicación, las intrigas creadas por los dos personajes principales descritas en forma de confidencia a través de cartas siguen siendo cautivadoras.

Si te gusta este libro…

… No te pierdas la adaptación al cine dirigida por Stephen Frears en 1988 y protagonizada por Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Keanu Reeves y Uma Thurman.

Las amistades peligrosas Pierre Choderlos siglo XVIII


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